miércoles, 12 de diciembre de 2012

El trabajo es un castigo divino

Algunos trabajos son muy penosos, como la mina o el mar; otros, muy rutinarios y tediosos. Pocas personas trabajan en aquello que les gusta. Son unos privilegiados porque el trabajo les proporciona, además, satisfacción personal. Y eso es extraordinario. Pero por encima de todo, el trabajo es un medio para conseguir la independencia económica, que es la única que de verdad nos hace independientes.
Mucho ha costado la equiparación del trabajo masculino y femenino y solo se ha conseguido , a medias, y desde luego solo en parte del " primer mundo".
Qué trabajo educar a nuestros adolescentes en la igualdad de oportunidades, en denunciar el techo de cristal de las empresas, en la justicia en el hogar...para que ahora vuelvan esas "barbies" recauchutadas, cuyo trabajo fundamental es mirar con arrobo al financiero o deportista de turno.
Otra vez la mujer florero.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El cartero



Arrastra su carrito amarillo. El cartero de mi barrio es un hombre entrañable: menudo, vivaracho, con poco pelo y piel muy blanca, un aparatito en su oreja para oír mejor y unas gafitas redondas; y siempre una palabra o una sonrisa amable. Mira y conoce a quien saluda.
Pocas cartas llevan ahora los carteros porque apenas se escriben en papel. Recuerdo las enormes carteras de cuero que llevaban hace años, repletas, colgando del hombro. El cartero se esperaba siempre con cierta impaciencia, con esperanza y, a veces, con temor también.
Por eso, al verlo, me trae a la memoria aquellos otros carteros antiguos, aquellos que en Navidad se pasaban por las casas con su tarjetita, “el cartero le desea Felices Pascuas”, para recibir el pequeño aguinaldo. Ya sabíamos cómo eran los sueldos y en Navidad el corazón se afloja…
No sé si este oficio durará ya mucho; pero mientras, el cartero de mi barrio es capaz, seguramente sin saberlo, de alegrar las mañanas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Política

El Sr. Mas, presidente de la Generalitat de Cataluña, ha dicho hoy en Bruselas, ante unas 150 personas, que espera que Europa no le decepcione, que no le “abandone”. O sea, busca la solidaridad de franceses, italianos, alemanes…pero él no hace lo mismo con el resto de los españoles a quienes quiere dar la espalda.
Eso tiene un nombre y es muy feo.

jueves, 1 de noviembre de 2012

León


La primera vez que vi Barcelona desde la atalaya del Mirablau me pareció una ciudad inacabada, sin terminar. Mis ojos estaban acostumbrados a los tejados rojos y buscaban "el final" de las casas que no encontraba por ninguna parte. Me faltaba algo.

Cada vez que vuelvo a León observo los tejados que coronan sus casas, rojos de tejas o de pizarra algunos.

Los árboles, sobre todo los chopos, están ya amarillos, dorados, ocres, rojizos. El otoño avanza aquí más deprisa.

La Catedral, esplendorosa; la torre del Gallo de San Isidoro, reluciente; Botines, la calle Ancha, San Marcos...

¡Los castaños de Indias de mi infancia, en el parque de San Francisco! ¡Qué jardín norteño tan hermoso!

Palabras, paisajes, olores y sabores que vuelven y me llenan de nostalgia de tiempos pasados.

domingo, 14 de octubre de 2012

Veranillo de San Miguel

Pasan los días en rápida sucesión de acontecimientos. Reunión familiar para una boda: risas, buenas caras, buenos deseos.
A los pocos días, reunión de otra rama familiar para un funeral: llanto y tristeza.
Como la vida, pero en un intervalo tan corto que abruma, aunque los hechos en sí mismos no supusieran sorpresa o novedad.
En ambos, los tópicos de siempre. No puede ser de otra manera.
Y el estupor de lo vivido en tiempo tan breve.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Nacionalismos

El nacionalismo de cualquier clase es excluyente. Va contra el individuo porque se alimenta de la idea de que un pueblo en su conjunto es mejor que otro. Y ese otro, además, siempre es “el malo”.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Discordia


Hace años que el Ayuntamiento de Barcelona, sobre todo cuando han estado los socialistas en el poder, ha practicado una política de regeneración de los barrios periféricos de la ciudad, a mi juicio, con buen criterio.

Se perseguía una mejora que propiciara cohesión social, favoreciendo a los más desfavorecidos. La mejoría de algunas zonas como Nou Barris o La Verneda son ejemplo visible. Eso, creo, es lo que debe hacer un buen gestor de lo público. No porque pagara más St. Gervasi, por ejemplo, recibía  más, sino se invertía donde más se necesitaba: justicia social.

Lo mismo debería servir para el conjunto de España, aunque ahora parece que uno de los que pagan más, Cataluña, quiere que los beneficios sean exclusivos: St. Gervasi independiente..., por seguir con el ejemplo.

Y está surgiendo la discordia. Me entristece profundamente.

Destapados tantos casos de corrupción, además, los ciudadanos desconfían de todo y de todos.